• Eva Psicóloga Canina

Todo depende de los ojos que miran...

Si te gastas 1000 € en un viaje, 600 en un iPhone o 40€ en una cena es raro que alguien te diga que ese dinero lo podías haber destinado a los niños pobres de África. Pero si donas 6 € a una asociación en defensa de los animales no es extraño que recibas ese comentario, y si dedicas parte de tu tiempo en colaborar y ayudar en el cuidado de los animales, también obtienes la misma crítica sin que quien la hace se pare a pensar cuanto tiempo podría o dedica él a ayudas humanitarias.

Más de una vez nos ha ocurrido a muchos defensores de los animales, que se acerca alguien y nos pregunta: "¿Y por qué no defendéis a los niños que pasan hambre?" Estoy realmente cansada de este tipo de comentarios.

Estas personas comparan el respeto a los animales con el respeto al ser humano, sencillamente porque son víctimas de sus propios prejuicios y de un sistema según el cual se nos educa para sobrevalorar la vida humana y menospreciar a los animales. Son tan estrechos de miras que no conciben el cariño y el respeto hacia un animal. Piensan que la vida de un humano vale más que la de otro animal pero no ofrecen ningún argumento lógico o admisible que respalde tal planteamiento.

Lo más triste es que quienes emplean ese argumento, no lo hacen realmente porque se preocupen por los niños que pasan hambre, sino para justificar su falta de sensibilidad y su indiferencia ante el sufrimiento de los animales.

Lo cierto es que a diario pueden elegir entre salvar la vida de muchos humanos o no hacerlo, y eligen no hacerlo. Hay muchas asociaciones solicitando 6 euros mensuales para apadrinar un niño y salvar su vida. Todos los días tienen la opción de salvar a muchos niños. En lugar de eso prefieren gastarlo en una cerveza, en salir a cenar... Esto se acepta como algo normal. Sin embargo, cuando alguien solicita una consideración igualitaria para todos los animales, hay quien se escandaliza. Me piden que elija entre el niño y el gato, cuando resulta que ellos tienen la opción de elegir entre el niño o la cerveza y suelen elegir lo segundo.

Es absurdo pensar que estamos dejando de lado otros temas importantes por centrarnos en el problema del maltrato animal.

¿Se paralizarían las guerras mundiales si el pequeño grupo animalista dejara de serlo?

¿Se acabaría el hambre en el mundo si los defensores de los animales abandonaran su lucha? ¿Terminaría la prostitución infantil, la trata de esclavos, o el mundo del narcotráfico si dejásemos de insistir en exigir derechos para los animales?

Así no estamos cambiando un problema por otro, lo que estamos haciendo es añadiendo un problema, no estamos solucionando ni dando ninguna alternativa al problema ético que plantea maltratar animales. Por tanto, la opción de respetar a los animales sigue siendo igualmente válida.

Que haya otras injusticias y otros problemas en la sociedad, no afecta a la cuestión de que los animales nos necesitan.

Que haya tantas cosas dañinas en la sociedad no afecta al imperativo moral que tenemos hacia los animales en calidad de individuos capaces de sentir. Así que, a los que tanto nos criticáis os invito a reflexionar un poco sobre ello...


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